Escrito por Pedro el Junio 28 2005 y guardado en
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Hace unas 4 horas, salà de la oficina de uno de mis proveedores/clientes de material “POP” y en el momento en que iba a subir a mi vehÃculo, un tipo llegó corriendo y me dijo: “Ponete vivo, ponete vivo…”. Cosa que yo no entendÃ… al instante comenzó a “manosearme” en busca de mi teléfono celular y cartera.
Cuando el sujeto encontró mi móvil, intentó arrebatarlo, asà que le dije: “calmate, yo te lo doy…”, lo saqué de su “clip” y se lo entregué. Acto seguido, reclamó mi billetera, a lo que contesté: “Mirá, sacá el dinero que encontrés, llevalo todo, pero dejame mis documentos por favor…”. El tipo fué muy gentil… sacó lo que le podÃa servir… y me devolvió la cartera.
En ese instante, escuché cómo alguien aceleraba fuerte y reiteradamente el motor de una motocicleta, asà que deduje que no estaba sólo y que tenÃan prisa. Pero él, me dijo: “el carro, ¿qué andas en el carro…?”. Inmediatamente le respondÃ: “Mirá, estoy cargando ese rótulo luminoso, ando en asuntos de trabajo, asà que no anda nada que te pueda servir…”. Inmediatamente, salió en veloz carrera en busca de su “compinche” que lo aguardaba en la moto, me dió la espalda, de un salto subió al medio de transporte que apenas logré ver, determinando que no portaba placa de matrÃcula.
Más que el dinero que pudo llevarse y mi celular -que recuperaré al pagar el deducible del seguro (unos US$. 150.00 y me darán un modelo mejor…)- me impresionó la lucecita roja que de su arma (inmensa, ni él mismo podÃa con ella) y se paseaba por mi corbata de color azul.
Sinceramente, quise reaccionar (el tipo tiene una edad aroximada de 17 años y de contextura fÃsica raquitica), pero pensé -entre otras cosas que rondaron mi cabeza- en mi esposa y mi hija, que saldrÃan afectadas con una mala decisión de mi parte. Para fortuna del tipo, en ese momento yo no estaba armado. Es obvio que en el momento del asalto, no habrÃa sacado arma, pero al verlo correr y dejar descubierta completamente su espalda, se convertÃa en un perfecto blanco para probar mi punterÃa.
Gracias a Dios que todo salió bien esta vez también, ya que hace 4 meses exactamente, tuve un episodio en el que mi vida se vió expuesta a la irresponsabilidad de un pistolero.
Finalmente, pude llegar a la conferencia de prensa y el resto de mi dÃa ha seguido muy bien.
Éxito y gracias por permitirme contar lo que en mi vida ocurre.
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