En el colegio, Vidal RamÃrez (mi profesor de Taller de Refrigeración y Aire Acondicionado), me enseñó y recalcó que SIEMPRE debemos -al solucionar un problema- partir de lo básico a lo complejo, ir revisando y eliminando opciones. Semejante a la TeorÃa de Descartes. Como cuando se apaga la ducha mientras nos bañamos (lo primero que pienso es que no hay fluido eléctrico, luego comienzo descartar posibilidades… pudo ser que se quemó la resistencia (casi improbable) o que se disparó el breaker por el paso de reducida cantidad de agua, lo que recalentó el circuito) o el refrigerador no enciende.
A pesar de saber que es importante partir de lo simple, de lo obvio, a veces nos enredamos y queremos encontrar soluciones complicadas para cosas fáciles…
Llevo SEMANAS tratando de hacer que una aplicación de pagos online para un cliente. Lo curioso es que el mismo procedimiento me ha funcionado a la perfección en otros sitios, pero en este NO!!!
Con el plazo vencido, porque ya me habÃa comprometido en una fecha con el cliente, no me quedó más que el desvelo y la investigación a un grado de profundidad casi núnca alcanzado en un proyecto. Abrà puertos, cerré puertos, registré dominios, compré SSL, probé varios servidores en diferentes Data Centers… hice de todo… para al final, darme cuenta que el error, lo que no dejaba que se ejecutara el script externo, era que debÃa tener permisos 755 y yo los tenÃa en 644…
Hubiera ahorrado tiempo, dinero, esfuerzo y no sé cuanta cosa más, si hubiera hecho -desde el principio- lo que hice al final.
La moraleja es que cada dÃa que pasa aprendes algo nuevo, incluso de lo que ya sabes.
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