Báñate o te dejan…
Después del almuerzo, hablábamos en la oficina acerca de cosas triviales, cuando de repente surgió el tema de la importancia del baño a diario.
Coincidimos que en casa, nuestras madres siempre hicieron énfasis para que aseáramos nuestro cuerpo, de modo que nadie jamás pudiera decir que somos sucios o marginarnos por “jucos”.
La redactora contó que mientras monitoreaba la prensa local, leyó un artÃculo que en google dejó huella. En la nota, se informa que una mujer -después de ocho años de matrimonio (o martimonio)- solicitó auxilio ante las autoridades para que la divorciaran de su apestoso marido.
De los resultados de la búsqueda en google, el artÃculo que más me llamó la atención, es uno de “El Universal”, porque hace un balance entre hombres y mujeres desaseados a través de la historia.
Ya sabes… al baño para que no te manden a volar


